Cuidar a los hijos cansa más que trabajar: ¡lo dice la ciencia!

A los padres no nos hace falta ningún estudio que lo confirme y, sin embargo, varias investigaciones corroboran esta queja eterna: el cuidado de los hijos es mucho más agotador que el trabajo.

Y todo por que tenemos que ayudar en la casa, administrar las actividades extracurriculares, preparar la lonchera… Criar a un hijo no es una tarea fácil pero, por amor a los pequeños, muchos padres terminan descubriendo habilidades que nunca habían imaginado que tenían.

Los padres sufrimos muchos de estos síntomas: agotamiento físico y emocional, falta de sueño, fatiga, estrés, abatimiento, frustración… Y es que criar a los niños requiere un esfuerzo como para correr un maratón… ¡y no es exageración!

Ser madre o padre en tiempo completo no es reconocido por la sociedad como una actividad compleja que, así como otros trabajos ejercidos fuera de casa, exige mucha dedicación. Quienes asumen esta responsabilidad reciben cuestionamientos del tipo: «¿Por qué estás cansado? No trabajas, solo cuidas a los niños.»

Es cierto que Cuidar de los hijos cansa más que trabajar

Un estudio de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, concluyó que cuidar de los hijos cansa más que trabajar. En esta investigación, 2 mil padres fueron encuestados, y 1 de cada 10 afirmó que cuidar a los hijos compromete la salud emocional y física.

El resultado mostró que el 13 % de los participantes poseía altos niveles de cansancio y sentimiento de incapacidad. Los índices varían del 11,6 % para los padres al 12,9 % para las madres.

Cansancio parental

La fatiga parental es una ramificación del síndrome de fatiga, un problema psíquico causado por la sobrecarga y el estrés extremo, generalmente en el trabajo y en este caso, al cuidar a los hijos. Las causas exactas del problema no son conocidas, pero se sabe que está ligado a la sobrecarga cognitiva.

«Si trabajas al límite de tu capacidad por mucho tiempo, hay agotamiento nervioso y consecuentemente, fatiga», afirma el psiquiatra Fernando Portel, de la Asociación Brasileña de Psiquiatría (ABP). Lo mismo sucede cuando cuidamos a los niños.

Expertos terapeutas enlistan los siguientes consejos:

-Aprende a cuidarte tú, para poder cuidar a tus hijos
-Intenta mantener la calma y el control de tus emociones
-Gestiona tus expectativas. Recuerda que no hay padres ni hijos perfectos
-Pasa tiempo fuera
-Intenta distraerte con otras actividades, aunque sean en casa
-Conecta con tus hijos en actividades que los calmen a ambos

No te olvides de tu pareja

Si estás en pareja, esto de ser una familia y trabajar en equipo ocupa demasiado tiempo. Tanto, que a veces nos olvidamos que empezamos siendo pareja y que mantener y consolidar el amor también es necesario. Por eso inventa, crea, busca la manera de no perder la conexión. Algunas ocasiones resultarán más fáciles que otras, pero no dejes de intentarlo.

Disfruta la maternidad

Tus hijos son tu tesoro y ser madre es para siempre, pero la infancia de tus hijos es ahora y va a ocurrir una sola vez en tu vida. No te la pierdas. No dejes que las obligaciones, las autoexigencias o el cansancio te quiten ese privilegio. Cuando sientas que no estás disfrutando toma cartas en el asunto porque con seguridad hay algo que modificar.

Cómo combatir el agotamiento y el estrés 

El estrés nos acompaña durante gran parte de nuestra vida, sobre todo en nuestra vida como padres. Ese agotamiento físico y mental, esa sensación de no poder más y, sin embargo, seguir levantándote todos los días para poner toda la energía que tenemos en el cuidado de nuestros hijos puede ser menor.. sí, sí… Podemos vivir la maternidad y la paternidad sin esa sensación de estar corriendo un maratón, para ello necesitamos poner en práctica estos trucos caseros:


Hacer respiraciones: las respiraciones profundas y relajadas combaten el estrés y descienden el ritmo cardíaco.

Música: la musicoterapia funciona ya que consigue relajarnos y bajar la presión arterial.

Tiempo fuera: concedernos a la semana un tiempo sin niños, por pequeño que sea, para dar un paseo, tomar un café con una amiga y reirnos, ir al cine o a clases de pilates.

Masajes: el estrés y el agotamiento físico tienen un impacto sobre los músculos, que se van agarrotando y acabamos sufriendo contracturas, lumbalgias o dolores cervicales. Concederte un masaje tanto terapéutico como relajante de vez en cuando te ayudará descargar la tensión sobre tus músculos.

Así que ya sabes, el cuidado de los hijos y la casa también es trabajo.

fuente: VIX

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