Las tabletas y los teléfonos móviles retrasan el habla de los niños.

El avance de la tecnología sería una esperanza para una mejor calidad de vida para todas las personas, pero como hemos visto, es quizás la misma tecnología que nos está desvíando nuestra atención de las cosas que realmente importan.

Un ejemplo claro de lo que vemos se refleja en nuestra juventud, que se siente atraída por todos estos cambios, si ha notado que su hijo ya no está concentrado en una sola actividad o que ni siquiera puede terminarla, debe preguntarse qué sucede .

Te explicaremos un poco

El estudio analizó la relación exhaustiva entre el tiempo que los pequeños pasan frente a las pantallas y el desarrollo del lenguaje. Las sospechas fueron confirmadas: la tecnología no necesariamente las hace más inteligentes.

Los investigadores crearon una herramienta llamada “Lista de control para niños” para medir el desarrollo del lenguaje basado en el cumplimiento de diferentes objetivos que los niños deben alcanzar durante su primer año de vida. Esto contrasta con el tiempo de exposición frente a dispositivos móviles como tabletas y teléfonos.

Creciendo entre la tecnología.

Actualmente, con tantos cambios en nuestra sociedad, los padres tienen que pasar algún tiempo trabajando para sostener nuestra casa, y nuestros hijos pasan la mayor parte del tiempo en casa con la televisión, las computadoras y otros dispositivos electrónicos.

Si bien es cierto que la tecnología desconcentra a muchos jóvenes, desde pequeños les damos a nuestros hijos aparatos eléctricos para que se entretengan y podamos realizar otras actividades

Los números son alarmantes: el estudio permitió determinar que los niños pasan un promedio diario de 28 minutos frente a su tableta o teléfono inteligente.

Además, el 20% de los niños de 18 meses se registran al menos 30 minutos frente a las pantallas. La exposición diaria mínima se asoció con un aumento del 49% en los retrasos en el habla.

Cual seria el Uso adecuado:

Los especialistas en niños recomiendan que los padres “vuelvan a las raíces” y equilibren el uso de dispositivos con otras actividades que enriquezcan el desarrollo del habla, como simplemente tener una conversación, o leerles libros.

Evitemos que nuestros hijos hagan de sus juguetes favoritos las tabletas y los teléfonos móviles porque claramente no lo son.

Si lo usan, siempre deben ser monitoreados y no dejar que lo usen durante muchas horas al día.

Pasar más tiempo con nuestros hijos debe ser la prioridad.

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