Los granitos en tus brazos podrían ser causados por una alergia grave

Muchas personas con “piel de pollo” no tratan este problema a tiempo, lo que puede ser el resultado de una alergia grave.

La queratosis pilaris, o comúnmente conocida como “escalofríos”, es un problema que padecen muchas personas, pero pocas le dan suficiente importancia y la tratan con dermatólogos especialistas.

Según el American Osteopathic College of Dermatology, la queratosis pilar es una enfermedad folicular genética que se presenta como granos o protuberancias ásperas que normalmente aparecen en la adolescencia en los brazos, piernas, pecho y glúteos.

Según los expertos, estos granos son antiestéticos, pero los procedimientos engorrosos o quirúrgicos no son necesarios, ya que con algunos tratamientos y dietas naturales, se pueden eliminar fácilmente. La piel de pollo es un problema que se puede tratar con una adecuada hidratación de la piel. (Foto: AOL Health)

Una de las principales consecuencias de esta enfermedad es el exceso de una proteína llamada queratina, que se acumula en los folículos pilosos.

Estudios recientes sugieren que estos granos en la piel se manifiestan como una reacción alérgica debido a una intolerancia al gluten, una proteína rica en queratina, una combinación de glutenina y gliadina, que se encuentra en granos como el trigo, la cebada y el trigo centeno.

El gluten se encuentra en prácticamente todos los cereales y panes refinados, por lo que las personas que no se someten a controles médicos completos pueden desarrollar una afección que amenaza su salud intestinal y aparece como una advertencia en la piel.

El gluten se encuentra principalmente en cereales refinados como el pan. Estos granos se producen por el exceso de queratina, lo que representa una falta de vitamina A y ácidos grasos.

En muchos casos, los pacientes experimentan dolor abdominal tolerable, espasmos, fatiga después de ingerir alimentos que contienen gluten, mareos o pérdida del equilibrio, migrañas recurrentes, dolor e hinchazón de las articulaciones, cambios de humor repentinos y dolor intestinal como resultado de la absorción de estas grasas en el cuerpo.

Si presenta alguno de estos síntomas, los expertos recomiendan que consulte a su médico de cabecera o especialistas para confirmar o descartar este trastorno.

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