Por qué no se le debe poner guantes a los recién nacidos, según un pediatra

Es muy común que a los recién nacidos se les pongan guantes para que no se rasguñen o no tengan frío en sus manitas, pero una pediatra explica por qué no se debe hacer. 

Cuando los bebés están en el útero, usan sus manos para calmarse, por lo que al nacer y en un mundo desconocido, quieren usarlos como en el útero para regularse. Los guantes te privan de esto y esto causa frustración y más llanto.

Otra razón por la que nos ponemos guantes es para evitar que se enfríen. Arruda menciona que es normal que las extremidades estén más frías que el resto del cuerpo y esto no significa que deberían estar cubiertas.

Por el contrario, menciona que si llenamos al bebé con capas de ropa y mantas, podemos aumentar el riesgo de muerte súbita por calor excesivo y volvernos más irritados.

El tacto es el primer sentido que se desarrolla en el feto durante el embarazo, ya que la semana 12 los bebés juegan con sus manos y pueden cerrarlos y llevárselos a la boca.

Al nacer, sus manos tienen millones de receptores, lo que le permite conocer el mundo, su cuerpo y el cuerpo de su madre.

Sus manos juegan un papel importante en la lactancia materna. Un bebé necesita tocar el seno de su madre durante la lactancia, esto aumenta los niveles de oxitocina, lo que ayudará a que salga la leche.

La pediatra también menciona que las uñas no son un motivo para cubrir las manos, ya que se deben limar desde el primer momento, pues muchos bebés suelen nacer con las uñas largas.

Además, hay que tener una rutina para hacerlo periódicamente, esto será suficiente para evitar que el bebé se arañe.

Un consejo muy efectivo es cortar las uñas cuando el bebé está dormido, así no correremos el peligro de que se mueva y podamos lastimarlo.

Es importante no creer en los mitos que dicen que si les cortas las uñas a un recién nacido se pueden quedar ciegos o mudos.

Ponerles guantes o calcetines es uno de los errores más comunes que las mamás cometemos con los recién nacidos, y aunque se hace principalmente por la preocupación de que se arañen, en realidad no pasa nada con eso. Es parte de la experiencia del tacto, de conocer su propio cuerpo y sus movimientos.

Lo recomendable es limar las uñitas durante el primer mes, sobretodo las esquinas o bordes puntiagudos, ya que son muy blandas y suelen estar pegadas a la piel.

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