Un crucifijo y un milagro salvó la vida de su bebé cuando se despedían de él en el hospital

Carson, de ocho meses de edad, fue el protagonista de una gran lección para el personal médico que lo ayudó al nacer después de que les dieron unas pocas horas de vida.

Sus padres, Brandon y Michelle, aplauden su vida como parte de un milagro después de que la criatura nacida tres semanas antes de lo esperado

Brandon y Michelle de Nueva Orleans, Louisiana, se casaron en 2015 y desde entonces han tratado de tener un hijo sin buenos resultados.

Lo que parecía ser un sueño rápidamente se convirtió en una pesadilla difícil.

Cuando los médicos vieron al bebé que no tenía vida, sus piernas estaban entre azul y morado, por lo que fue revivido y llevado a la UCIN.

Los médicos trataron de calmar a la pareja diciéndoles que todo iba bien, pero después de estudios detallados se determinó que había una hemorragia

El derrame pudo ser causado por la falta de oxígeno, el trauma de nacimiento o el mal uso de herramientas como el extractor de vacío.

Una noticia devastadora para los padres, pues los médicos no daban esperanza de vida para la criatura.

“Mi reacción inmediata fue preguntarle si mi bebé se estaba yendo y ella dijo: ‘Desafortunadamente todo parece marchar a ese destino, por favor llame a su familia inmediata‘, dijo Michelle.

Brandon y Michelle no solo se unieron a su familia, sino que enviaron a un sacerdote a visitar al pequeño.

El religioso llegó en medio de la noche, incluso después de que una enfermera bautizó al niño.

Aun así, rezó en la habitación e impuso un crucifijo en el cuerpo del niño, ya que les dijeron que era un asunto muy delicado.

Milagrosamente, a la mañana siguiente, el bebé recuperó su color normal y comenzó a respirar por sí solo.

El sacerdote que visitó al niño era voluntario en un centro que lleva el nombre del padre Francis Xavier Seelos y la crucifixión que usó esa noche pertenecía al padre Seelos y lo acompañó durante su servicio en el siglo XIX.

Ya sea que los funcionarios de la iglesia acepten o no la historia de esta familia como un milagro, los padres de Carson la asimilaron.

Sorprendentemente, hasta el día de hoy, el niño se ha convertido en un bebé completamente sano y la pareja vio al nacer y en el largo camino que tuvieron que recorrer para concebir “la intervención de las manos de Dios”.

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