EL ESTRES POR C0VID-19 y tu salud mental,esta afectando el sueño de todo mundo

La pandemia de COVID-19 probablemente ha cambiado mucho su forma de vida, causando incertidumbre, cambiando las rutinas diarias, el estrés financiero y el aislamiento social. Puede preocuparse por enfermarse, cuánto durará la pandemia y lo que le deparará el futuro.

Demasiada información, rumores y desinformación pueden hacer que te sientas fuera de control y no estés seguro de qué hacer.

Durante la pandemia de COVID-19, puede sentir estrés, ansiedad, miedo, tristeza y soledad. Los problemas de salud mental, como la ansiedad y la depresión, pueden empeorar.

Aprenda estrategias de autocuidado y encuentre la atención que necesita para ayudarlo a manejar esta situación.

Las preocupaciones y la ansiedad sobre COVID-19 y su impacto pueden ser abrumadoras. El desapego social hace que todo sea aún más complejo. Aprenda maneras de lidiar con la situación durante esta pandemia.

Duerme lo suficiente. Acuéstate y levántate a la misma hora todos los días. Practica tu horario normal, aun si estás quedándote en casa.
Participa regularmente en actividad física. La actividad física regular y el ejercicio pueden ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo. Encuentra una actividad que incluya movimiento, como danza, o aplicaciones para ejercicio. Sal al aire libre en un área en que sea fácil mantener la distancia de otras personas — como lo recomiendan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el gobierno — como un sendero en la naturaleza o el patio de tu casa.
Come de manera saludable. Elige una dieta bien balanceada. Evita comer comida basura y azúcar refinada. Limita la cafeína, ya que puede agravar el estrés y la ansiedad.
Evita el tabaco, el alcohol y las drogas. Si fumas tabaco o si vapeas ya estás a un riesgo mayor de enfermedades pulmonares. Como laCOVID-19afecta los pulmones, tu riesgo aumenta aún más. Beber alcohol para hacer frente a la situación puede empeorar las cosas y reducir tu capacidad de afrontamiento. Evita tomar drogas como medio de afrontamiento a no ser que tu médico te haya recetado medicación.

Limite el tiempo frente a las pantallas. Apague los dispositivos electrónicos durante algún tiempo cada día y hágalo 30 minutos antes de acostarse. Haga el esfuerzo de pasar menos tiempo frente a una pantalla, ya sea televisión, tableta, computadora o teléfono.
Relájate y recarga tus baterías. Tómate un tiempo para ti mismo. Incluso unos minutos de silencio pueden refrescarte y ayudar a calmar tu mente y reducir la ansiedad. Muchas personas se benefician de prácticas como la respiración profunda, el tai chi, el yoga o la meditación. Tome un baño de burbujas, escuche música o lea o escuche un libro narrado: haga lo que sea que lo ayude a relajarse. Elija una técnica que funcione para usted y practíquela regularmente.

Limite su exposición a los medios. Las constantes noticias sobre COVID-19 en todos los tipos de medios pueden contribuir al miedo a esta enfermedad. También limita el uso de las redes sociales que pueden exponerlo a rumores e información falsa. Limite la lectura, escucha o visualización de otras noticias, pero a menudo descubre recomendaciones nacionales y locales. Busque fuentes confiables de información, como (CDC) y (OMS).
Mantente ocupado Una distracción puede sacarte del ciclo de pensamientos negativos que alimentan la ansiedad y la depresión. Disfruta de los pasatiempos que puedes hacer en casa, identifica un nuevo proyecto u organiza este armario como prometiste hacer un día. Hacer algo positivo para controlar la ansiedad es una estrategia de afrontamiento saludable.
Concéntrate en pensamientos positivos. Elija concentrarse en las cosas positivas de su vida, en lugar de sentirse mal. Considere comenzar cada día haciendo una lista de las cosas por las que está agradecido. Mantenga un sentido de esperanza, trate de aceptar los cambios a medida que surjan y trate de considerar los problemas en perspectiva.

Llame o use las redes sociales para comunicarse con un amigo cercano o querido, incluso si es difícil hablar sobre sus sentimientos.
Póngase en contacto con un pastor, líder espiritual u otra persona en su comunidad religiosa.
Póngase en contacto con el programa de asistencia al empleado, si su empleador tiene uno, para obtener orientación o solicitar una referencia de un profesional de salud mental.
Llame a su médico o profesional de salud mental para preguntar sobre las opciones de consulta para hablar sobre su ansiedad o depresión y para recibir consejos y orientación. Algunos pueden ofrecer la opción de citas en línea, por video o por teléfono.
Póngase en contacto con organizaciones como la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales (NAMI) o la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA) para obtener ayuda y orientación.

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